Quién Soy

Imagino que la vida de cada uno de nosotros en esta tierra, es algo así como una trama infinita de texturas que van trazando un camino, mientras se va tejiendo el cielo con los hilos invisibles de cada uno, los que vamos descubriendo de a poco, detrás de los velos que ocultan nuestro tesoro.

Tenía una trenza larga cuando pequeña. Solía jugar a hacer casitas entre medio de los árboles del jardín y a esconderme en la buhardilla a escribir en mis diarios de vida, los que todos se dirigían al Señor…, al que le suplicaba, le contaba, le confiaba. Afuera en cambio, circulaban los otros, muchos hermanos- soy la ocho de diez-, mis padres, los ardores de la política de ese tiempo, las luchas campales de izquierda y derecha, las dificultades de encontrar orden en la vida y- también en la pieza que compartía con 3 y hasta 4 hermanos, donde la Mamita, la mama que me cuidó toda la vida, llenaba diariamente con ropa recién planchada, que si yo no guardaba, me dejaba sin lugar en mi cama.

Así fue como aprendí a abrirme espacio, tal vez lo que siempre he estado buscando es un lugar en el mundo. Creo que lo primero que hice fue buscar en el plano intelectual, me titulé como pedagoga en historia. Pero las ansias de abrirme al mundo fueron más grandes, se iniciaron los viajes y la estadías fuera: Stellenbosch, Sudafrica; Philadelphia, Estados Unidos; Rotterdam, Holanda. Estas andanzas entre obras de arte y bellas inspiraciones, me fueron despertando a un conocimiento nuevo, donde las emociones tenían lugar. Al volver a Chile, quise explorar mis betas personales más ligadas a la comunicación: estudié periodismo, desarrollo local y Coaching; más tarde vine a explorar más las artes y el desarrollo personal, estudié consultoría en psicología transpersonal, danza primal y psicoplástica.

En este recorrido, hubo hilos que fueron enhebrándose de a poco y casi sin notarlo, amasando algo valioso que hoy considero mi tesoro:

-El nacimiento de mi primer hijo en Sudáfrica, a los veinte y dos, fue el primer hecho que me permitió reconocer mi fuerza de partera. La misma energía que me empujaba en la crianza de mis dos mujeres y ahora, de mis dos nietas. Siento que es esa la fuerza con la que me encuentro- cuando me lo permito- al hacer talleres, coaching o arte.

-El encuentro con la belleza. En mis estadías afuera, me dediqué a hurgar en los rincones de los museos lo que en la universidad no me habían enseñado o yo no había aprendido: que todo estaba “vivo”, la obra de arte, el tiempo en que había sido concebida, el entorno de donde había emergido, y yo, que me sentía viva mientras resonaba con la obra y ella conmigo.
Me encontré con que podemos jugar con elementos de distinta naturaleza en una alquimia creativa y vitalizadora; danzar entre mundos, el arte y psicología, y otros, que contribuyan al menú de degustación ‘re-creativa’ y contacto con la propia sensibilidad.

Recuerdo haber sido una turista clásica con mente de historiadora, haber hecho análisis y separado las partes de todas las cosas, incluyendo las de las obras de arte. Debo haber estado muerta para no mirar la totalidad y no degustar del arte con asombro.
Fue más tarde cuando vino el momento del despertar: tiempos de búsqueda, entre museos y rincones, tiempos de desarrollo personal y experiencias con sentido. De a poco, las imágenes y mundos creados se me fueron metiendo en la carne para mezclarse con mis propias formas y colores.
Vi que podía tomar historias imaginadas para contar la mía, me di cuenta que cada vez que miraba una obra la re-creaba, que así el arte no moría en la materia sino que renacía en el encuentro con otro que tiene ojos y ‘ve’. Así las obras son ´Uni-verso’ y podemos re-conocerlas como expresiones de otro gran verso.

-Me di cuenta, que la educación necesitaba vivificarse ¿cómo permitimos que los contenidos nos toquen? ¿cómo nos transformamos en la interacción? ¿por qué separamos el plano relacional de lo funcional? ¿cómo integramos la disposición corporal y las emociones en el acto de aprender?.

-Me di cuenta que podíamos asociar tantos conocimientos para crear y recrear la vida. Me hice consciente de que la expresión corporal y plástica me permitían conocerme más auténticamente, activar mi energía para crear, imaginar y recrearnos

-Los últimos diez años los he dedicado a la consultoría en desarrollo personal y organizacional. He dedicado mi vida al arte de facilitar talleres y hacer coaching, para empresas y organizaciones educacionales, como una manera de aportar en la transformación de las personas y contribuir al despertar de su alma. Lo que más me gusta es encontrarme con desafíos que provocan mi compromiso y entrega a crear con las personas una nueva forma de mirar o abrirse espacios de mayor bienestar y efectividad. El desafío es permitir que el Arte, la Piscología y la Comunicación sirvan para educar o permitir que lo que está dentro del ser humano encuentre lugar.
Los talleres que guardo como un tesoro en la memoria son aquellos donde algo invisible se tejió por dentro, mayor colaboración entre las personas, sueños poderosos, valor para sortear las dificultades, apoyo entre ellos y apertura a abrir surcos de vida nuevos en las tramas de sus vidas, los equipos y las organizaciones.